Los peligros de las rebajas

La época de rebajas conlleva unos riesgos para nuestros bolsillos de los que no somos demasiado conscientes.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recomienda todos los años comprar de forma inteligente y elaborar listas con aquello que necesitamos, para no incurrir en gastos innecesarios. Desde Vestigium os recordamos que los peligros en rebajas van mucho más allá de gastar de más. Robos, estafas y engaños se disparan en estas épocas.

La compulsión de los compradores será aprovechada para sacar tajada de las rebajas de la peor forma. Ya sea a través de las compras online, en las grandes aglomeraciones de los centros comerciales o en la falsedad de los descuentos ofrecidos por algunos comercios, lo cierto es que oportunidades de ser engañado no nos faltarán en esta época.

Pero disfrutar de unos merecidos descuentos, no es difícil si ponemos un poco de cuidado fijándonos bien en los detalles. Una buena estrategia de cara a las rebajas hará que disfrutemos plenamente de ellas.

 

Las compras online

El comercio electrónico es un fenómeno en aumento al que acude más de un  35% de los españoles.

Los ciberdelincuentes aprovechan las rebajas para hacer su agosto, la falta de cuidado y la compulsión en las compras, hacen de nosotros víctimas perfectas para las estafas y los engaños.

En época de rebajas no desconfiamos al ver unos descuentos increíbles, simplemente deseamos no quedarnos sin ese artículo. Obviamos las más elementales normas de seguridad y nos lanzamos a la caza del chollazo. Esto es aprovechado para crear sitios web, que de una forma u otra conseguirán nuestros datos más personales y nuestro dinero.

El fraude en torno a las compras online en nuestro país se sitúa por encima del 30%.

Las técnicas más utilizadas pasan por la creación de sitios aparentemente auténticos y confiables, que supuestamente venden los productos más deseados a unos precios bajísimos. Son compras que nunca llegan a casa. Lo que suele llegar son cargos en la cuenta bancaria de compras que nunca hicimos.

La mayoría de robos de datos durante estos días se produce por acceder a lugares falsos de comercio electrónico, enlaces sospechosos y anuncios.

Hay que desconfiar totalmente de los enlaces con promociones y super-ofertas increíbles, que nos suelen llegar a través de ventanas emergentes en nuestro navegador, de sms al teléfono o a través del correo electrónico.  El peligro de clicar en esos enlaces es máximo, al hacerlo podemos estar infectando nuestro móvil u ordenador con algún archivo malicioso que recopilará nuestra información personal, nuestras contraseñas y números de tarjetas de crédito, para después estafarnos y vaciar nuestras cuentas bancarias.

Ojo también a los sitios que nos dicen “Enhorabuena, eres el ganador de…”

Nos ahorraremos muchos disgustos si al comprar a través de internet evitamos lo anterior, y por supuesto antes de “pagar” nos tenemos que fijar en los siguientes detalles para saber si una página es fraudulenta (claves ofrecidas por “Always on”):

  • “https//”: comprobar que la URL contenga la S final, informa que se trata de una transmisión de información segura.

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  • Candado cerrado: este símbolo da confianza, si está abierto no debes confiar en el proceso que se está realizando.
  • Sello de confianza: la aparición de este sello en la web informa que el sitio está verificado como seguro para hacer compras.

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  • Múltiples métodos de pago: en el momento de pago, ofrecer múltiples métodos indica que cuenta con organización y en ocasiones puede realizarse también pago contra-reembolso.

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  • Política de envío y devoluciones: investiga este apartado antes de realizar cualquier compra. Los productos rebajados se deben poder devolver, cancelar y comprobar los gastos que supone.
  • Gangas sospechosas: un producto o servicio muy barato puede ser sinónimo de timo, es posible que se trate de una falsificación o fraude.

 

Fraudes en los comercios tradicionales

Antes de la liberalización de las rebajas en 2012, el comercio estaba obligado a respetar unas reglas más o menos estrictas para los dos periodos anuales de rebajas. Entre otras, no se podía poner como productos rebajados aquellos que llevaran mucho tiempo en el almacén, introducir productos nuevos sólo para rebajas y, además, era necesario mantener el precio del producto durante un plazo de tiempo antes de rebajarlo.

Estas ventajas para el consumidor se perdieron y hoy podemos encontrarnos productos en rebajas que se encuentran descatalogados, productos fabricados exclusivamente para estos periodos y que suelen llegar a las estanterías de las grandes firmas como “refuerzo para saldos”, pero sobre todo, podemos encontrar productos con descuentos ficticios.

Subir el precio antes de las rebajas

Esta es una de las prácticas más habituales, subir el precio de los productos durante las semanas anteriores a las rebajas, para que el descuento parezca mayor o simplemente que parezca que hay descuento, cuando, en realidad, no lo hay.

Otra práctica muy habitual es sacar de la tienda el género “bueno”, cambiarlo por productos de peor calidad o de otras temporadas y tras los primeros días de rebajas, volver a introducir en las estanterías el género rotulado como “nueva colección”, a precios incluso más altos que como estaban antes de las rebajas.

¿Cuántos, siguiendo las recomendaciones de las asociaciones de consumidores, han ido el día anterior a elegir lo que comprarán, y a la mañana siguiente tras esperar en la puerta a la apertura del centro comercial, encontrarse que no existen los productos que el día anterior habían preseleccionado?

Por otro lado es lógico pensar que los comercios tienen que hacer algo con aquellos productos que no venden. Lo más fácil es ir dándoles salida en las sucesivas rebajas, sobre todo cuando hablamos de ropa. Estas prácticas fraudulentas son muy típicas de grandes cadenas textiles.

Lo cierto es que nos sentimos como unos memos cuando compramos productos de hace cinco temporadas como que fueran lo último.

Evitar estos fraudes es complicado, sobre todo si hablamos de textiles, la gran mayoría no somos expertos en moda e ignoramos lo que pertenece a cada temporada. Aun así, si hacemos un esfuerzo visitando previamente las tiendas y eligiendo los modelos y productos que queremos antes de las rebajas, podremos esquivar alguno de estos engaños.

Otra opción muy buena es utilizar alguna de las APPs que existen para comparar precios, “idealo”, “encuentraprecios” o “radarprice”, entre otras muchas, nos ayudarán a ahorrar realmente en nuestras compras.

Los peligros de las grandes aglomeraciones

Por supuesto a los fraudes, estafas y timos de las rebajas que producen los comercios con sus productos y su forma de venta, hay que sumar el peligro que suponen las grandes aglomeraciones que se forman en los centros comerciales y las calles, donde los carteristas actuarán con gran impunidad.

Las grandes afluencias de gente son el escenario preferido de los amigos de lo ajeno, que pasarán inadvertidos entre roces y empujones.

Los carteristas no actúan solos

Suelen ser grupos de dos o más personas y las técnicas que utilizan son muy variadas, pero todas básicamente utilizan la distracción para sustraerte la cartera, el móvil o cualquier otro objeto de valor.

Por ejemplo, con el truco del café, uno de los carteristas te manchará con alguna bebida, el acompañante mientras recrimina a su torpe compañero te ayudará a limpiarte, y el que te manchó con sus disculpas y su malestar consigue que no te des cuenta de lo que está limpiándote realmente el cómplice: tu cartera.

Si te encuentras ante esta situación, lo mejor es rechazar tajantemente la ayuda e ignorar al torpe, que se desvive pidiéndote disculpas para que le prestes toda tu atención.

Otra técnica muy de moda últimamente es aprovecharse de la buena voluntad de la gente. Provocan alguna situación de apuro en la que al ir a echar una mano al pobre desdichado que está sufriendo (una caída, una pérdida de papeles, la rotura de una bolsa, etc.), te encuentras con que el cómplice echa mano pero a tus bolsillos.

Provocar distracciones, como una falsa pelea, o un desmayo, también son muy recurrentes. En general cualquier distracción, real o no, es utilizada para agenciarse los objetos de los demás.

Hay que poner especial cuidado en las zapaterías, son lugares ideales para los robos. La gente suele dejar el bolso en el asiento contiguo para probarse los zapatos, momento que aprovecha la persona que se sienta al lado para deslizarlo como por descuido, lo pone al alcance de su cómplice, que lo coge y sale del establecimiento. Sencillo y rápido.

Evitar a un carterista no es complicado si se siguen unos simples consejos de seguridad personal:

 

  • Las apariencias engañan. Cuanto más arreglada va una persona más confianza inspira y esto puede ser nuestra perdición. El ladrón que pretende robarte, debe conseguir que no desconfíes y cuidará su apariencia al máximo.
  • Evita usar mochilas a la espalda. Es un error grave no controlar visualmente nuestras pertenencias, sobre todo cuando vas a estar inmerso dentro de una multitud, los roces y empujones son la norma en estas situaciones, y si te abren o rajan la mochila no te darás cuenta.
  • Llevar el bolso delante y en bandolera. Utilizar bolsos cruzados evitará que seas víctima de un tirón y al estar delante de ti, también impedirán que te metan mano al bolso.
  • Repartir los objetos importantes por varios bolsillos. Teléfono, llaves, cartera, documentos, dinero. Si los llevamos repartidos evitaremos que nos los roben todos.
  • No llevar gran cantidad de dinero. Y si lo necesitamos, pues repartirlo en varios sitios.
  • No perder de vista tus pertenencias. Ir de compras supone ir acumulando bolsas que en un momento dado dejaremos de lado para tocar, probar o examinar otros productos. Cuidado en esos momentos, que no salgan de nuestro radio de visión las compras.
  • Evitar llevar la cartera en los bolsillos del pantalón. Esto es muy típico de los hombres, como decir “si me tocan la cartera lo notaré”, pero no es así, estos robos son los más abundantes.

En rebajas podemos encontrarnos con muchas satisfacciones para el bolsillo, pero también con grandes disgustos, lo mejor es comprar con cabeza, no dejarnos llevar por chollos y supuestas gangas, y seguir todos los consejos mencionados que os recomiendan los expertos de Vestigium.

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